Siempre pensé que sabía de vinos. Sobre todo de los vinos Chilenos. Hasta hace casi 3 años, cuando comencé una nueva experiencia que me llevó a estar muy cerca de este brebaje divino.

En mi familia siempre se ha bebido vino y por ahí fui aprendiendo. Sabía que los vinos podían ser tintos o blancos o rosé. Que por lo general los tintos eran vinos guatones y “alcoholosos”, que secaban las encías, con sabores a frutas rojas y a veces con algunos sabores y aromas a chocolates, vainilla y tabacos… algunos no lo eran tanto, pero si la mayoría. Y que el Carmenere era la cepa emblemática nacional, pero no me gustaba porque siempre lo encontraba ácido y que algo le faltaba o sobraba…

Los blancos eran para hacerlos con melón o con duraznos, y el rosé era para los indecisos! Y que se tomaban en verano, bien helado.

Creía también que el vino tinto era para tomarlo mientras se comía carnes rojas o cerdo y que el blanco para productos del mar… y a veces pollo. Y por supuesto que el queso o el chocolate debía estar acompañado de cualquier tinto para cualquier ocasión especial. Que ingenua que era!!

De variedades conocía el Cabernet Sauvignon, que tomaban en mi casa, muy frutoso y robusto, que se podía casi masticar y el “Merlot”… (actualmente Carmenere). De las variedades blancas conocía el Sauvignon Blanc y el Chardonnay, pero ninguno los bebía con regularidad, así que daba lo mismo cual… porque con melón y azúcar o helado de piña, quedaban buenos igual  Y por supuesto… el pipeño en garrafa Tres Tiritones !! Ese que nunca faltaba en la fiesta universitaria o en el asado playero.

Hoy, casi 3 años después, puedo decir con determinación… NO SABÍA NADA!!! Todo lo (poco) que sabía era 1/10 de todo lo que sé ahora, y 1/1000 de todo lo que falta por aprender!

Vamos por parte.

Efectivamente los vinos que toman en mi casa, y que son con los que yo aprendí a conocer el vino son vinos muy robustos, afrutados, con tonos a madera (vainilla o chocolate o tabaco, entre otros) muchos taninos (que secan las encías). Ese el tipo de vino que gusta en mi casa, de producción muy tradicional y de procedencia de los valles centrales, que le dan las características anteriormente descritas.

Sin embargo, el SAG (Servicio Agrícola Ganadero de Chile) tiene en sus registros al año 2014, 38 variedades de uva tinta vid vinífera, con un total de 101.405 hectáreasplantadas, aunque finalmente no todas terminan siendo embotelladas como vino monovarietal, pero todas tienen el potencial. Con respecto a las blancas, son 27 variedadesdeclaradas abarcando un total de 35.000 hectáreas a lo largo y ancho del país. (En este link encontrarán una extensa lista de las variedades de vitis vinífera:http://www.wine-searcher.com/grape-varieties.lml)

Sobre variedades he aprendido que los vinos tintos no son por regla general guatones y con cuerpo. Existen tintos ligeros y frescos*, como el Pinot Noir y vinos blancos con cuerpo como el Chardonnay con barrica.

Los vinos robustos e intensos, varían a versiones más ligeras, dependiendo del lugar de cultivo de la uva y el proceso de producción. Es así que aprendí que no hay vinos malos, si no que estilos diferentes (lo mismo podríamos decir de los hombres o mujeres??).

Como regla general (y siempre recordando que cada regla tiene su excepción) se dice que mientras más caluroso es el lugar donde se cultiva una vid, se obtendrá vino con más alcohol, más cuerpo, más taninos y menos ácido. Por el contrario, mientras más fresco es el lugar de cultivo el vino tendrá más acidez, pero menos alcohol, menos cuerpo y menos taninos.

Por lo tanto, encontramos distintos estilos de Sauvignon Blanc, por dar un ejemplo. Un Sauvignon Blanc cultivado en el valle central de Chile, tendrá mayor grado alcohólico y será, en resumen, se sentirá más cálido que uno cosechado en las zonas costeras. Lo mismo ocurre con los tintos. Un Cabernet Sauvignon tradicional y de calidad, por lo general provendrá de zonas templadas a calurosas, y uno cosechado en zonas frescas, será más ligero, con menos alcohol y mayor acidez. No olvidar que cada variedad tiene su “clima favorito” y entrega mejores resultados en sus climas.

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Chile posee infinidad de territorios donde actualmente se están cultivando vides para la producción de vino. Desde Atacama, en el norte, hasta la Región de Los Ríos, en el sur, y desde la Cordillera de los Andes, en el este, hasta las costas nacionales hacia el oeste. Como resultado, para cada tipo de gusto, hay un estilo de vino que lo cubre, ya sea con mayor o menor acidez, frutosidad, alcohol, intensidad, etc.

Pero no se trata solamente del vino y su origen o su variedad. La experiencia que lo acompaña al beberlo es fundamental. Tal como para las comidas, que saben mejor si está acompañada de un contexto específico (música de origen cuando comes comidas típicas por ejemplo), el vino también es más rico cuando todo está dispuesto para disfrutarlo. Por lo tanto, una de las cosas que influye directamente en el sabor del vino es el recipiente en el que se bebe. No es lo mismo tomar un Cabernet Sauvignon en un vaso corto, que tomarlo en una copa hecha destinada para Cabernet Sauvignon.

Experimiento:
Hagan la prueba, sirvan en un vaso pequeño un poco de vino tinto, y sirvan otro poco del mismo vino en una copa grande. Beban uno primero y el otro después. Notaron la diferencia? La copa puede engrandecer o destruir un vino. Cuando he tenido que participar en degustaciones con periodistas y expertos, siempre intentamos conseguir copas de calidad para usar. Y los periodistas lo agradecen enormemente!

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Los diferentes vasos y copas están hechos para que las distintas variedades saquen lo mejor de sí en la nariz y boca de quién bebe. Dependiendo del ancho, del largo, de la forma, entre otros, obtendremos vinos más o menos intensos, con más o menos aromas. Son tantas las copas que existen, que da la sensación que es un tipo de copa para cada variedad de vino… por lo bajo! Yo hasta hace 2 años detestaba el Carmenere, hasta que lo probé en una copa específica para la variedad, y fue como conocer otro vino!

Como ya dije, creía muchas cosas, mas no sabía nada! Y a medida que más se, me doy cuenta que menos sé. Lo que sí sé, ahora, es que me gustan los vinos más ligeros que robustos, de zonas más frescas que cálidas. Una de mis variedades preferidas es Syrah de Leyda, Elqui o Limarí, que por lo general son vinos equilibrados, de intensidad profunda y de acidez alta, con sabores y aromas frutales, toques especiados y de gran elegancia.

Si están leyendo este post esperando encontrar la clave para encontrar el vino perfecto, acaban de descubrir que no existe. Sin ambergo, existe el vino perfecto para cada uno, y va a depender del estilo de vino que les guste. Hay críticos de vinos que aman algún vino que a otros que no les gusta tanto y un mismo vino puede tener puntajes muy distintos dependiendo del crítico que los asignó.

Si te gustan ligeros y con más frescos, intenta con vinos de zonas más frescas. Si te gustan más robustos, prueba vinos de zonas cálidas

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Y qué vino va mejor con qué comidas? Eso da para un post completamente aparte!

Nota: Al hablar de vinos frescos me refiero netamente a frescura de sabores y aromas.
Foto1: Degustación Viña Altair, Marzo 2015
Foto2: Viñedos Viña Von Siebenthal, Aconcagua
Foto3: Degustación Casas del Bosque, Abril 2015
Foto4: Restaurant Casas del Bosque, Abril 2015
Sólo sé que nada sé!! (Sobre Vino y algo mas)
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